The Crew


la velocidad no siempre se han llevado bien. La compañía ha hecho sus pinitos en el género con sagas como Driver, por ejemplo, pero si bien algunas entregas han conseguido resultados notables en sus manos tras andar dando tumbos en manos de Atari, lo cierto es que nunca llegaron a trascender.
Con la intención precisamente de lo contrario, de brillar y ofrecer algo distinto que brinde un panorama inédito al género de la conducción, llega The Crew: Un lanzamiento firmado por los debutantes Ivory Tower.

El juego, presentado hace ya más de un año en un E3, ha ido acumulando enorme interés a su alrededor gracias a sus potentes bases. Hablamos de un título de velocidad arcade muy estándar en su manejo, sí, pero al mismo tiempo de un lanzamiento que en sus bases jugables ofrece cosas muy novedosas. Un fuerte ideal de mundo persistente y masivo, un mapa de Estados Unidos a escala que podemos explorar con libertad, una mecánica de progresión que aporte el combustible necesario para mantenernos pegados a la pantalla... Suculentos reclamos que han quedado algo eclipsados por una puesta en escena jugable algo más discreta que permite optimismo de cara al futuro si hablamos de una saga que se consolide, pero que nos ofrece una primera entrega con algunas deficiencias que la lastran.

Comenzamos nuestra andadura en Detroit, no por casualidad una de las ciudades del automóvil por excelencia, y a partir de ahí el argumento nos va empujando de una a otra ciudad para irnos dando a conocer poco a poco el mapa. Primero Chicago, después Nueva York, luego... Podemos seguir el guión del juego e ir descubriendo la versión virtual y a escala del continente que propone The Crew o, por el contrario, podemos ir liberando todas las localizaciones por nosotros mismos a base de hacer kilómetros. Esto puede ser interesante porque si bien las misiones principales no se desbloquean hasta que no las liberamos a base de cumplir las anteriores en la historia, sí es cierto que hay infinidad de retos y desafíos que descubrir, y también que viene muy bien tener disponibles las opciones de hacer viajes rápidos más adelante a todas las ubicaciones que hayamos descubierto.

Hablamos de un título de velocidad arcade muy estándar en su manejo, sí, pero al mismo tiempo de un lanzamiento que en sus bases jugables ofrece cosas muy novedosas

Pero vamos a ir por partes. En primer lugar las misiones son lo que logra el dinamismo principal del título, con objetivos principales presentados con cinemáticas y que sirven para darnos a conocer nuevos personajes y hacer avanzar la historia. Todo gira alrededor de hacernos fuertes dentro de una organización llamada 5-10, así que tenemos que impresionar a sus líderes ganando carreras. Esto significa que no nos vale con quedarnos segundos o terceros, salvo en muy puntuales ocasiones, cuando hablamos de ganar nos referimos a quedarnos los primeros. Algunas de las misiones deberemos superarlas en solitario, y para otras podremos contar con la ayuda de amigos o de jugadores que coincidan con nosotros en la sesión. Es la esencia de un videojuego donde el componente social está muy presente.

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